Conduce seguro: Cuidado con las distracciones al volante

Todo el mundo sabe ya que alcohol y volante hacen mala pareja. Pero, ¿sabías que escribir un mensaje de texto mientras conduces es más peligroso que conducir ebrio? Esta y otras insensateces, como hablar por teléfono, manipular el aparato de música o el navegador GPS o buscar en la guantera en marcha,  son hábitos comunes de muchos conductores que ponen en serio riesgo su seguridad y la del resto de vehículos. Sin embargo, parece que todo el mundo se da cuenta menos quienes lo hacen.

Sin embargo, hay otro tipo de distracciones menos evidentes, pero igualmente peligrosas. Una de ellas es hablar por el manos libres. Nos han vendido que el manos libres es la alternativa segura a hablar por el móvil pero sin soltar el volante. Sin embargo, mantener una conversación telefónica también distrae. Piénsalo. En tu casa o por la calle, ¿eres capaz de hablar por teléfono mientras sigues con lo que estás haciendo? ¡Pero si tienes que pararte cada dos por tres para asimilar lo que te dicen o para expresar lo que quieres decir! Lo mismo pasa al volante. O atiendes al teléfono o atiendes la llamada.

Pon los cinco sentido y el de reserva al servicio de la conducción

Uno de los grandes riesgos de no prestar el 100% de nuestros recursos al volante es que pensamos que las conductos automatizadas no implican riesgos a la hora de conducir. Sin embargo, son muchos metros los que se recorren en carretera en el tiempo que tardas en leer un mensaje de 100 caracteres o en escribir unas palabras. En esos metros puede pasar de todo y, cuando quieras darte cuenta, será tarde.

Además, cuando estamos haciendo otra cosa, por muy automatizado que tengamos el gesto, no solo tardamos más en reaccionar, sino que también disminuye nuestra capacidad para razonar y tomar decisiones adecuadas.

Algunas de estas conductas automatizadas y que parecen inocuas, pero que también suponen un riesgo porque nos distraen son, por ejemplo, comer o beber mientras conducimos, coger mal el volante para estar (supuestamente) más cómodos, encender un cigarillo o buscar algo en la puerta, entre otras.

También hay que tener cuidado con otras situaciones que nos hace más vulnerables a las distracciones, como conducir con un par de cervezas o un par de vinos (aunque la tasa de alcohol en sangre esté dentro de lo permitido), después de haberse sometido a una opípara comida de digestión complicada o tras consumir algún tipo de droga, aunque sea blanda.

Prohibido molestar al conductor

Otro asunto fundamental que influye en el conductor y que puede distraerle se refiere a la actitud de los acompañantes. Algunos pueden ser realmente molestos. El acompañante es también responsable de la conducción en la medida que debe, al menos, no reclamar la atención del conductor, no distraerlo con ruidos y movimientos bruscos y también velando porque este atienda a lo que tiene que atender.

Mira lo que pasa cuando molestas y distraes al conductor.

Aunque hay unos distratores “profesionales” con los que hay que tomar medidas diferentes. Seguro que la situación que viene a continuación, aunque planteado en forma de forma, te suena familiar.

 

About Eva María Rodríguez

Redactora web especializada en temas de economía, marketing y negocios, entre otros temas

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