Odiar el ejercicio no es excusa para no hacerlo

Muchas personas que no hacen ejercicio se justifican diciendo que no les gusta. ¡Como si eso fuera justificación suficiente! Hay muchas cosas que no nos gustan y tenemos que hacer, porque es lo que toca. Si el hecho de no gustarnos algo fuera razón suficiente para no hacerlo, nuestra vida, la sociedad en general, sería un caos. El problema que tiene no hacer ejercicio, igual como otras cosas relacionados con un estilo de vida saludable, es que lo que deriva en un caos es tu salud, tanto física como mental.

Ahora bien, que no te guste el ejercicio puede ser algo genético. ¿Lo sabías? Sigue sin ser excuso, pero al menos saber esto te ayudará a buscar alguna solución más adecuada para motivarte con el ejercicio.

Y es que, según una investigación reciente de la Universidad de Georgia, los genes, específicamente aquellos que modulan la dopamina en el cerebro, pueden desempeñar un papel en la propensión de una persona a abrazar o evitar el ejercicio.

Según los investigadores, los estudios familiares y gemelares indican que del 20 al 60 por ciento de la variación en la actividad física humana puede ser heredada, pero las fuentes genéticas de la actividad física voluntaria son poco conocidas. La evidencia acumulada sugiere que los centros de impulso y recompensa y el sistema motor en el cerebro interactúan para hacer que las personas y los animales participen voluntariamente o eviten deliberadamente el ejercicio. La actividad de las neuronas en el cerebro que regulan la dopamina, en particular, parece desempeñar un papel en la motivación del ejercicio. La dopamina es un neurotransmisor que ayuda a controlar los centros de conducción, placer y recompensa del cerebro.

La investigación también consideró la forma en que la personalidad y los rasgos de comportamiento, como el establecimiento de metas, la autorregulación, el estado físico y los niveles de habilidad, las influencias sociales, el acceso a actividades de acondicionamiento físico ; y otros factores influyen en la propensión de un individuo hacia el ejercicio voluntario. En este sentido, los investigadores han explicado que la prueba de campo actual con humanos sugiere que las variaciones en los genes que codifican la dopamina y otros neurotransmisores vinculados con la actividad física explican la actividad física baja o alta directamente. Estos genes también actúan indirectamente, por su asociación con la motivación adquirida por las personas para ser activos y también con rasgos de personalidad seleccionados.

Buscando motivación para hacer ejercicio

Tenga o no tendencia genética a odiar el ejercicio, el caso es que debes hacer el esfuerzo de moverte más. Existen muchas y muy variadas formas de hacer ejercicio. Seguro que encuentras alguna en la que puedes volcar tu interés. No pierdas de vista que una vida larga y, sobre todo, sana, depende en buena medida de tu estado de forma física y mental, dos cuestiones en las que hacer ejercicio y mantenerse activo tienen un peso fundamental.

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About Eva María Rodríguez

Redactora web especializada en temas de economía, marketing y negocios, entre otros temas

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