¿Qué es mejor para perder peso: ejercicio aeróbico o anaeróbico?

Resulta tremendamente frustrante cuando haces ejercicio y dedicas tiempo a entrenar pero no ves resultados significativos en la balanza. Es descorazonador. Y sin embargo, parece que otros entrenan y pierden peso con facilidad. ¿Qué ocurre? ¿Por qué sucede esto?

Cada persona y cada cuerpo reacciona de forma diferente al ejercicio físico según factores como la edad, género, genética. De todas formas, aunque puedas tener una genética horrible para perder peso, existen formas de ejercicio que te pueden ayudar a perder peso:

  • Ejercicio aeróbico: ejercicio cardiovascular de intensidad baja/media
  • Ejercicio anaeróbico: ejercicio cardiovascular de intensidad alta

Cómo funciona el ejercicio aeróbico para perder peso

Se trata de un ejercicio que la mayoría de la gente puede aguantar durante largo tiempo si está debidamente preparado.  El ritmo cardiaco con este tipo de ejercicio oscila del 55-85% del máximo. En los ejercicios aeróbicos conforme aumenta tu esfuerzo, tus músculos queman más azúcares y grasas para producir la energía necesaria para contraerse. ¿Resultado? Quemas calorías más rápido.

Existe bastante investigación sobre los efectos de pérdida de peso del ejercicio aeróbico. La mayoría afirman que produce un beneficio positivo moderado y  lógicamente menos efectivo que modificar tu ingesta calórica. Estos estudios se han realizado sobre todo en personas sedentarias y obesas entrenando entre 2 y 4 horas por semana.

Lo cierto es que si no quieres entrenar más de 4 horas por semana es difícil que pierdas mucho peso con el ejercicio aeróbico si no alteras significativamente tu dieta. Los resultados varían según las personas porque hay quienes al hacer ejercicio reducen sus niveles de actividad diaria para compensar o comen más después de entrenar.

Cómo funciona el ejercicio anaérobico para perder peso

Tanto tus músculos como la mayor parte de las otras células de tu cuerpo tienen dos formas de obtener energía. La primera es la respiración aeróbica en la que el azúcar o la grasa se quema con oxígeno en la mitocondria produciendo energía. La segunda es la respiración anaerobica, en la que el azúcar se transforma en ácido láctico sin necesidad de oxígeno produciendo energía.

Durante el ejercicio anaerobico según entrenas más fuerte, tus músculos intentan llevar más oxígeno a las mitocondrias para quemar combustible más rápido. La respiración anaerobica es interesante porque consume azúcar 15 veces más rápido que las mitocondrias. Esta forma de respiración quema calorías 15 veces más rápido que la mitocondrial.

Es cierto que puedes quemar calorías rápidamente con este tipo de ejercicio intenso anaerobico. Sin embargo, no puedes mantener una intensidad alta por mucho tiempo, así que la cantidad total de calorías quemadas puede ser menor que durante un entrenamiento aeróbico prolongado.

Básicamente, el ejercicio anaerobico es una herramienta útil para controlar el peso, pero debido a su naturaleza intensa, debe usarse con sensatez. Es fácil pasarse y acabar lesionándote.  Sobre todo es importante recuperarse entre entrenamientos.

Lo ideal es conseguir la forma física que te permita entrenar de forma suave para recuperarte de entrenamientos muy intensos y así tu metabolismo se mantiene en marcha quemando calorías como loco.

Resumiendo, el ejercicio físico es muy beneficioso para tu salud mental y física. Además, la confianza y satisfacción que se obtienen al mantener un programa de entrenamiento mejora la autoestima y a menudo tiene un impacto positivo en nuestra dieta.

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