Solo 30 días y conviertes el ejercicio en un hábito

30 días, solo 30 días es lo que nuestro cuerpo y, sobre todo, nuestra mente tarda en convertir el ejercicio en un hábito. Seguramente el factor más complicado de esta ecuación es nuestra mente que, en ocasiones, es nuestro peor enemigo: “por un día que no entrenes no pasa nada”, “no vas a tener la fuerza de voluntad de entrenar regularmente”, “te mereces un descanso, hoy no entrenes”.

Cuando intentas establecer el nuevo hábito de realizar ejercicio físico, varias veces a la semana, tu cuerpo y tu mente siempre van mostrar resistencia, somos animales de costumbres y cuesta cambiarlas. Pero si te lo tomas en serio, como un reto, y perserveras sobre todo esos primeros 30 días, al final no tendrás ni que pensarlo, será un hábito más de tu vida.

Si no haces del ejercicio físico un hábito, siempre tendrás dificultades cuando acudas al gimnasio, será como volver a empezar de cero en cada sesión de ejercicio y finalmente te rendirás.  Rendirse y quedarse sentado en el sofá para mí significa que he fallado y es el peor resultado posible. No consigues nada y encima te sientes fatal contigo mismo.

Descubre POR QUÉ quieres hacer ejercicio

Si vas al gimnasio y empiezas a machacarte con las pesas o la elíptica durante horas, no irás a ninguna parte, no conseguirás nada y en 4 días estarás harto y defraudado. Es como cuando coges el coche y conduces sin rumbo, al final te quedas sin combustible y has malgastado tiempo y dinero.

Descubre qué es lo que te motiva, ¿aumentar musculatura? ¿perder peso? ¿ponerte en forma?. Saber lo que quieres te va a ayudar a sentirte motivado, cuando la cosa se ponga difícil y te duela todo el cuerpo de las agujetas. Si no cuentas con una motivación clara, hacer ejercicio es un sin sentido sin finalidad.

Ponte objetivos

Durante esos 30 días que necesitas para establecer el hábito de ejercicio, tienes que ponerte pequeños objetivos que sean alcanzables, por ejemplo, si estás pedaleando 10 minutos intenta subir 2 minutos más cada vez, en nada de tiempo estarás pedaleando 25 minutos sin darte cuenta. De vez en cuando es importante echar la vista atrás y comprobar lo que has progresado y mejorado en poco tiempo. Sentirte orgulloso de lo conseguido y seguir adelante con fuerza.

Ahora bien, ten cuidado y no pierdas de vista tu motivación para entrenar, sino te puedes ver atrapado en una espiral de aumentar repeticiones o minutos de entrenamiento sin una orientación clara.

Registra tus progresos

Utiliza una especie de diario donde anotes la fecha,  cuánto pesas en ese momento (si por ejemplo tus objetivos son de control de peso), escribe el nombre de cada ejercicio que haces y las repeticiones etc.

Si deseas saber cuánto has progresado, tienes que adoptar un enfoque algo más científico registrando aún más datos para ver tus progresos ese primer mes y de esta forma motivarte  facilitando tu constancia.

Se benevolente contigo mismo, cuando falles, que lo harás porque lo importante es retomar la actividad en cuanto puedas. De nada sirve hundirte en la miseria porque no entrenaste ayer. Pasa página, sigue adelante, sin dejarte abatir por los pequeños obstáculos que están ahí para hacerte cuestionar tus objetivos y sobre todo tu fuerza de voluntad.

Y sobre todo, Recuerda,  nadie necesita esto más que tú, si conviertes en prioridad esta parte de tu vida, tendrás muchas más posibilidades de éxito.

Además de establecer una hábito saludable como es el ejercicio físico puedes aprovechar y ahorrar dinero en tu seguro gracias  al #RetoPuntoSeguro. Es tan sencillo como conectar la pulsera de actividad que te regalan con cada póliza para poder medir tu ejercicio. Consigue el reto mensual y te devolverán hasta un 24% del importe de tu seguro a la renovación, o donarán dicha cantidad a una ONG.

 
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