¿Tu estilo de vida te esta envejeciendo?

No podemos detener el paso del tiempo, ¿Ojalá fuera posible? Sería fantástico mantenerse joven y no envejecer jamás, como Peter Pan, pero eso es imposible fuera de los cuentos infantiles.

Todos somos conscientes que una dieta poco saludable y un estilo de vida sedentario son factores que fomentan la actual epidemia de obesidad en el primer mundo. Sin embargo un nuevo estudio de la prestigiosa Clínica Mayo va más allá relacionando directa y claramente nuestro estilo de vida con la biología del envejecimiento. Así es, lo que comes y tu actividad física influyen directamente en la velocidad a la que envejeces.

Las células de nuestro cuerpo sufren continuo estrés y daño de orígenes muy variados (por ejemplo, radiación UV, químicos ambientales, estímulo físico adverso, inflamación). Estas células siguen creciendo y dividiéndose mientras estén saludables y su ADN siga intacto.

Por el contrario, cuando el estrés o el daño resultan excesivos, las células paran su actividad  y comienzan un proceso de reparación y recuperación. Si ese proceso de reparación no tiene éxito, la célula muere o pasa un estado inactivo llamado senescencia. Las células senescentes ya no se dividen y su función simplemente se deteriora.

El problema con las células senescentes es que, al parecer, contribuyen a enfermedades y condiciones asociadas con la edad. De hecho, algunos trastornos asociados con el envejecimiento acelerado, como son la artritis y el síndrome de Werner se han atribuido a la acumulación de células senescentes.

El impacto de la alimentación y el ejercicio físico

En los estudios realizados en la Clínica Mayo alimentaron a unos ratones con una dieta normal y saludable y a otros con una dieta que denominaron la “dieta de comida rápida”, rica en grasas saturadas, colesterol y azúcar. Los ratones en la dieta de comida rápida sufrieron cambios peligrosos para su salud. Lo que ocurrió es que su grasa corporal aumentó en casi un 300% en solo cuatro meses.

Obviamente los efectos negativos de la comida rápida no les sorprendieron, pero si la mejora considerable que se produjo al introducir ejercicio físico en la rutina de los ratones. Los ratones de la dieta de comida rápida con ejercicio físico, no solo mostraron una mejora en peso y grasa corporal sino que también resultaron estar protegidos contra la acumulación de células senescentes.

La conclusión fue que una nutrición deficiente y un estilo de vida inactivo acelera el envejecimiento.

Lo que está en tu mano

Muchas cosas están fuera de nuestro control en lo que a nuestro envejecimiento se refiere, quizás tenemos una genética horrible que nos garantiza arrugas prematuras y muchas canas. Sin embargo hay cosas que están en nuestra mano es el poder de una nutrición saludable y el ejercicio físico.

Y no se trata de apuntarte a la próxima “Ironman”, pero, sí significa que debes desarrollar hábitos más saludables. Así, no solamente evitarás el envejecimiento prematuro y las enfermedades relacionadas con la edad, sino que te ayudará a sentirte mejor física, mental y emocionalmente.

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