¿En cuánto podemos asegurar a una persona?

En cuánto podemos asegurar a una persona

Asegurar una cosa o un circunstancia es relativamente sencillo, pues se hace por el valor que tiene o el que aporta. Sin embargo, esto no es así con las personas. De serlo, estaríamos poniendo un precio a la vida de la gente o asignándoles un valor monetario que, sobra decirlo, es incalculable.

En este sentido, la Ley de Contrato de Seguro, en su primer artículo, habla de la necesaria diferenciación entre los seguros de personas, y los seguros contra daños, o de “cosas”. Esta diferencia radica en que en los seguros de daños lo que se asegura es una cosa o un patrimonio y los daños que estos sufran de modo directo. Sin embargo, en los seguros de personas lo que se asegura es una persona. Los “daños”- asegurados son, entonces, los perjuicios y necesidades económicas que puedan representar su muerte, invalidez, enfermedad, o su supervivencia pasado cierto periodo de tiempo.

Seguros de personas: La valoración del daño

Cuesta mucho más valorar el posible daño en un seguro de personas que en otro tipo de seguro. Al fin y al cabo en los seguros de personas en general, y en los  de vida en particular, no se pretende restituir la cosa dañada, sino disminuir las consecuencias de los daños sufridos a consecuencia de lo ocurrido al asegurado. En ningún caso se pretende una reparación o restitución total, como puede ocurrir en un seguro de hogar o un seguro de coche.

Y es que lo que diferencia los seguros de personas y los seguros de daños es la cuantificación del interés asegurado. En este sentido, en el seguro de daños cuantificamos el valor del interés, y lo que buscamos  esla indemnización efectiva. Sin embargo, en el seguro de personas buscamos una indemnización relativa, por lo que aseguramos un capital o una renta de tipo paliativo, no restitutivo.

Por lo tanto, en los seguros de personas las partes pactan y deciden a priori,  demanera absolutamente subjetiva, qué valor tiene una vida, y lo hacen de manera absolutamente subjetiva.

Y no se trata de dar con el precio justo, puesto que, de ocurrir el siniestro, no hay que proba ni valorar nada. Solo hay que justificar y probar el siniestro  para cobrar la indemnización convenida. Uno asegura en función de lo que quiere o puede pagar, teniendo en cuenta las necesidades que aparecerán en caso de acaecer el siniestro o darse las circunstancias previstas en el contrato.  Es por esto que  en el seguro de personas no se habla de indemnización, sino del pago de un capital o una renta, o en según qué casos de la prestación de un servicio.

Encuentra más información sobre este tema en el artículo Cómo calcular el capital asegurado en un seguro de vida. Y si quieres saber cuánto tendrías que pagar por tu seguro y qué diferencia hay en la prima en función del capital asegurado, no dejes de visitar el comparador de seguros de vida de PuntoSeguro.com.

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