Esto es lo que le pasa a tu cuerpo cuando dejas de hacer ejercicio

Probablemente pienses que tu tono muscular es la parte más afectada cuando dejas de hacer ejercicio, tal vez la única. Sin embargo, se dan también otros cambios en otras áreas. Una de ellas es el cerebro.

Por ejemplo, una investigación publicada en la revista Frontier in Aging Neuroscience reveló que los corredores de resistencia que dejaron de hacer ejercicio durante 10 días tuvieron reducciones de flujo sanguíneo en el hipocampo del cerebro, una región relacionada con los recuerdos y las emociones.

Así es como tu cuerpo reacciona cuando dejas de hacer ejercicio.

Después de dos semanas, la resistencia comienza a deteriorarse. Los cambios en el VO2 max (medida que resistencia que considera el consumo máximo de oxígeno que se puede utilizar en un minuto de ejercicio máximo o exhaustivo) pueden hacer que actividades normales cuesten más esfuerzo.

El VO2 max podría deteriorarse en un 10% después de dos semanas de no hacer ejercicio, 15% después de cuatro semanas y 20% después de tres meses.

Además, los beneficios que el ejercicio física tiene para la presión arterial y glucosa, desaparecen si deja de hacer ejercicio durante mucho tiempo.

La pérdida de fuerza y el aumento de peso son dos consecuencias bien conocidas del abandono de la actividad física. De después de unas dos a cuatro semanas de no hacer ejercicio la fuerza comienza a disminuir. Y después de unas seis a ocho semanas, se empieza a notar el aumento de peso.

A veces no se puede hacer ejercicio

A pesar de todo, hay momento en los que no conviene hacer ejercicio. Si estás enfermo, lesionado, agotado o dolorido debes evitar el ejercicio extenuante. En su lugar, puedes buscar otras opciones más moderadas y, en caso de que el movimiento esté contraindicado, optar por realizar otras actividades, como la meditación o la relajación.

¿Por qué dejas de hacer ejercicio?

Una cuestión que llama mucho la atención es ver cómo gente que ha conseguido integrar una rutina de ejercicio en su día a día, de pronto, dejan de hacerlo. En estos casos, conviene analizar qué ha pasado. ¿Era el ejercicio demasiado extenuante? ¿Era aburrido? ¿Te hacía sentir mal? ¿No veías resultados?

Hay muchas formas de hacer ejercicio. La clave para disfrutar de sus beneficios es encontrar la modalidad que más te gusta, que más se adapta a tu capacidad física y que mejor te hace sentir. Si una cosa no va bien, prueba con otra.

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